viernes, 9 de marzo de 2012

The Second Exploration. Prólogo: Una regresión de lo inverso

“Cuánto me gustaría describir el verdadero comienzo de este viaje. Lo cierto es que todo fue desconcierto y oscuridad; sombras y tinieblas… y todo en un bosque siniestro.”

– ¿Estás seguro de ello? – me preguntaron – De acuerdo; no pierdas la concentración – me decía aquella voz masculina con un ritmo pausado, suave y agradable – Continúe con su viaje.

“Realmente no sabría decir si se trata del final de la aventura o sólo el principio. Una vez había abandonado aquella fría mesa vacía; aquel rincón ocupado y a la vez desamparado… mis pies tomaron rumbo a lo desconocido.”

– ¿Fue usted hacia el bosque? – Bien sabía que mis ojos se hallaban cerrados, mientras se producía aquella conversación; así lo requería el ejercicio. Mas ¿por qué tenía la cierta convicción de que el interrogador había abandonado la lectura de sus notas para observarme con mayor detenimiento? – Relájese; creo que se está despistando.

“¡Para nada! Algo no marcha bien; puedo sentirlo.”
– ¿Por qué ese rostro? ¿Sucede algo? Por favor – me avisó – Trate de relajarse.
“Hay alguien; o algo. No sabría explicarlo, pero… creo que me siguen.”
– ¿Les puedes ver? – me preguntó, mostrándose muy interesado.
“No aún. Parece que pretenden esconderse, aunque los siento. Cada vez se hallan más cerca; cada vez…”

Aquellos segundos parecieron eternos minutos. Mi respiración se había vuelto más y más acelerada; mi rostro, sin dudar, evidenciaba un profundo miedo – Cada vez ¿qué? – exclamó aquella voz. Apenas existía coloración alguna en mi rostro; únicamente permanecía aquel ligero tono rojizo en mis mejillas, propias de una reacción somática frente al sofoco y al frío. No tardé en gritar y pedir ayuda; una ayuda que se me antojaba imposible en aquella pesadilla que experimentaba – Tranquilo ¡Sólo es un sueño! Usted no corre peligro – pese a escucharle, no era capaz de creerle. Tampoco, del mismo modo, era capaz de describirle semejante infierno, más allá de lo concebido por Dante – “He de salir de aquí” – gritaba desesperadamente – “¡Auxilio! ¿Dónde estás? ¡No puedo verte!” – exclamaba – Entonces dime qué ves – añadió aquella voz a mi comentario.

“La única salida se antoja en ese frío pasillo. Está semicubierto por nieve, ramas de árboles y abundante maleza ¡Tengo miedo de quedarme allí atrapado! ¿Qué ocurrirá si me alcanzan?”
– No pienses en ello y céntrate en la salida – me ordenó.
–“¡Ahí vienen! ¡He de salir de aquí!”
– ¡Calma, calma! Trata de contener la respiración; únicamente es un sueño – me animaba – “¿Un sueño? ¿Cómo deshonrar semejante palabra?” – protesté – ¡Concéntrate! – me dijo – Aún estás a tiempo.

“Eso dice el reloj; éste se ha invertido”. Nuevamente podía sentir su mirada perpleja, la cual en buena medida esperaba que prosiguiera mi narración. “Los granos de arena fluyen a su libre albedrío ¿Habrá merecido la pena?”
– Ahora bien ¿Desea despertar? – me preguntó, esta vez con un tono más cordial y fluido, muy lejos de su voz suave inicial o de sus gritos de apoyo. Ante su respuesta, asentí – Sólo hay una pregunta más ¿Queda alguna imagen prisionera en su mente? ¿Alguna que circule por ella en este presente? – En efecto quedaba una. “Más que una imagen es una secuencia; y más que un pensamiento parece un presentimiento; un silencioso y a la vez sonoro presentimiento…”


Daniel Villanueva
24/01/12


Año nuevo; novela nueva, y puede que en un futuro no muy lejano, proyecto musical en solitario nuevo (aunque para esto debe estar finalizado el disco "The House of the Lost Lovers".

Pese a haber escrito esto y más cosas en los meses de Enero y Febrero, bastantes dificultades a nivel personal han impedido que mi ánimo se encontrara lo suficientemente bien, como para publicar. De ahí a estos dos meses de ausencia. No obstante, de aquí en adelante espero ir publicando más capítulos de esta novela y otras cosas, al ritmo habítual de una entrega mínima por mes. Saludos a los muy escasos lectores y espero que "The Second Exploration os guste"

sábado, 31 de diciembre de 2011

Un plan increíble (Capítulo IV)

Los primeros rayos de luz ya habían alcanzado la compuerta principal de la fábrica de celulosa. Todo el mundo aguardaba impaciente la presentación de nuestra nueva nave: Hans Rivel, empleados, el propio Tom casi recuperado, algunos vecinos y los empresarios.
– Señor Rivel – preguntó uno de los inversores – ¿Es cierto que aún no ha probado el prototipo, pues fue justo anoche cuando lograron acabarlo?
– No exactamente – respondió Hans – A decir verdad terminamos unas horas antes, pero evidentemente la plantilla se hallaba agotada y tras un célebre brindis, les di a todos descanso.
– En ese caso esperemos incorporarnos todos a la fiesta, señor – añadió el empresario, retirándose un poco para hablar con sus otros compañeros – Espero que su idea sea sólida; no me gusta que jueguen con mi dinero.
– ¡Damas y caballeros! – exclamó Hans, comprobando con su reloj que ya había llegado el momento – Muchas gracias a todos por asistir a la presentación de nuestro nuevo invento – comentó en voz alta y agradecido – Sin duda muchos ya conocen la idea, que hace ya justo año y medio, aquellos caballeros ahí situados – explicó señalándoles – me propusieron: una máquina capaz de circular por tierra, navegar cual anfibio y lo más imposible – añadió el señor Rivel, tomando una emocionante pausa – volar, cuando casi aún no se ha hecho – todos aplaudieron. Los empleados y vecinos más; los empresarios menos – Muchos sabéis que ha sido un proceso largo y muy elaborado; que ha sido una guerra contra reloj contra estructuras y materiales, mas no siempre logramos ser resueltos – comentó, tomando una leve pausa y observando a Tom, quien no obstante sonrió ante aquellas palabras – Un año y medio después, descubriremos si nuestra idea ha sido todo un acierto, o únicamente un mero sueño. No obstante, permítanme ser una vez, ésta vez al menos… un niño – rogó al público, quien en un principio no entendía qué quería decir – Permítanme si no, volver a ser un profundo enamorado – todas las damas sonrieron – Realmente, la puesta en marcha de este proyecto ha sido todo un sueño: nacido como un loco sueño; programado para hacerse realidad; inspirado en sí mismo y calcado por las evidencias que nos aportan la naturaleza humana, o tal vez nuestra divinidad ¡Damas y caballeros! Nuevamente, bienvenidos a nuestro sueño – finalizó Hans, recibiendo un gran aplauso, mientras las puertas de la fábrica se abrían y poco a poco se iba dejando ver la forma de su nuevo gran proyecto.

Segundos después, los empresarios habían palidecido, mas todo el público adyacente sonrió y siguió aplaudiendo al observar el prototipo. Sustentado por cuatro pequeñas ruedas a modo de norias, un magistral y robusto barco de papel de dieciocho metros de eslora por cinco de altura, se hallaba blanco y luminoso, dispuesto a afrontar su destino.

Los motores rugieron, no obstante con mucha menor intensidad que los del primer prototipo. Las calderas portátiles eran muy pequeñas, más esto no era un problema para la conducción y la velocidad, ya que el peso a empujar del vehículo era mínimo.
– ¿Qué han hecho con nuestro dinero? – preguntaban algunos empresarios enfurecidos.
– Cumplir con los objetivos – respondió Hans – déjenme realizar las pruebas y así pronto quedarán convencidos.
– ¡Se hundirá en el mar! – repusieron.
– Marcharemos hacia el horizonte, y tras alcanzarlo regresaremos tal y como hemos venido – exclamó el señor Rivel – Este barco es sólido y se encuentra bien protegido – Así, aquel singular vehículo circuló por la carretera cual objeto de desfile, ante los ilusionados ojos de los niños y los incrédulos de los más ancianos vecinos. Retomando el antiguo sendero de arena, el barco no tardó demasiado en abandonar tierra, dejándose abrazar por los mares y tomando un rumbo; un rumbo al horizonte infinito. Todos marchábamos alegres y felicites; la embarcación era sólida, ligera y cómodamente navegable.
– ¡Un hurra por los constructores! – grité, siendo correspondido con una alegre respuesta.
– No hay filtraciones ni papel mojado – comentó otro – Sin duda hemos ganado con creces esta batalla.
– Tan solo queda saber si venceremos la última – añadió Hans.
– ¡Cuán rápido hemos alcanzado el horizonte! – exclamaron varios empleados.
– Es momento pues, de regresar a tierra – ordenó feliz el señor Rivel – A su llegada, todo el pueblo aplaudía junto con los empresarios por tan célebre hazaña – Suban a bordo – les dijo Hans a los empresarios – Hay capacidad de sobra para vosotros, y sin duda creo que estáis ansiosos como nosotros, de ver volar este aparato.
– ¿Crees que lo conseguirá? ¿Cómo, con la forma de un barco? – preguntaron intrigados.
– Liberando nuestros más rígidos pensamientos – contestó el inventor – No todo lo firme es sólido, ni rígido lo contundente.
– Nos deja en ascuas.
– Ya lo veréis – les indicamos algunos. Tomada la marcha rumbo a las montañas, atrás dejamos al pueblo expectante, deseoso de ver surcar por los aires nuestro ingenioso avión que habíamos construido. Una vez alcanzado el puerto de montaña, todos bajamos del barco y comenzamos a manipularlo para transformarlo. Cual célebre metamorfosis, el ingenioso barco sin papel mojado se convirtió en un gran avión con capacidad para dos personas.
– ¿Quién vuela conmigo? – preguntó Hans Rivel.
– Yo lo haré – dije.
– Acompáñeme pues – respondió el noble caballero.

Aquel día en la ciudad lo convertimos en festivo; no hubo niño que no alzara su vista y contemplara nuestro audaz vuelo; no hubo anciano, quien melancólico, liberara sus pensamientos y por un instante, se sintiese menos longevo; los amantes sus vínculos fueron reforzados… como aquellos dos que inspiraron nuestro navegar. O cómo no, como aquel padre e hijo que inspiraron nuestro vuelo.

Aquel día sin duda, Hans Rivel logró cumplir un sueño. No uno propio, sino más bien… uno nuestro.


Daniel Villanueva
23/04/11 – 15/05/11
¿Volamos? ¿Navegamos? ¿Circulamos?

domingo, 13 de noviembre de 2011

Margareth - The House of the Lost Lovers Part I (10) - The House of the Lost Lovers


It’s time to tell you high
You’re not alone this day.
Your home is my house
And I’ll never go away.

Well go to sleep this night
There I’m seeing you everyday
Crying for the time
Is passing without him.

No!
Margareth!
Don’t want today
Change your heart because…

Long time I saw this coast
Where you kissed me and then you said
Good luck, go to the war!
I’m proud of you, go away.
This time I saw the lies
You weaved all with chains
I can smell it in my house
And I only can fell hate.

No!
Margareth!
Don’t try to change
Her love for the lord.

I’m the owner of this place,
Here I’m crying for
All my misfortunes of past days
Long time has gone.

Runs Melissa by the stairs
Seeing my shade to walk.
Seeing some glasses in the air
Wich then they will fall

There’s no illusion!
It was real all you saw!
Terror!
Confusion!
Due to what you’ve done!


(Whispers from the ghost)
“Don’t try to escape from me
You already don’t break your love
I know you’re afraid
When you see I’m a ghost.
Only one must be dead
But I’m sure you’re not this one
He comes from away
And soon I could see his blood”


Daniel Villanueva
10/06/11

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Says the leyend (09) - The House of the Lost Lovers


Says the legend, that long time ago in this place, a rose born very green and with a lot of force. All plants around saw her and the envy rotted his souls: One tried to grow enormously to do shade to her; another tried to drown her roots. Then, that’s rose began to feel hate, and she killed all the plants that tried to end her soul.

Long time later, a man in love decided to build in this place his home. He was married with his loving Margareth, who wanted to kill the rose. The war exploited, and the lord of those lands clamed the presence of the owner of this house. James was his name, and encouraged by his wife, he decided to leave his home and going towards the war.

He fought for his life and fought for his love; for his supposed love… two years later, the winter comes to his life when he comes to his home. Margareth had a little child, but his father was the Lord. She had cheated his husband; she would have wanted that James had died in the war, to be forever with the Lord.

With a Knife, she did something terrible; the same thing who did time latter her also supposed love: she killed James, but then, she died by the hands of her dear, the Lord. “Did you ever think I’m with you for love? No, I don’t; this precious house is the reason of all. That’s the place where I would like to live forever” – Said the lord, minutes after the both murders.

Minutes after he also died; something unnatural from the own house decided to end his life. The shade of James; the shade of a rose…

Daniel Villanueva

jueves, 27 de octubre de 2011

Inmersión

El leve sonido y el tacto del viento habían logrado despertarme, haciendo estremecer mis cabellos en las mejillas y transmitiéndome todo su frío intenso. Sin abrir los ojos, me daba cuenta de todo cuanto alrededor acontecía, o lo que al menos imaginaba en sueños. Sentía la nieve donde reposaba mi cuerpo, distantemente helada como si ésta únicamente fuera un efecto; sentía el mecer de las ramas de innumerables árboles, cual arco a un violín excelso; las pisadas de un furtivo lobo en busca de alimento; el cantar en alguna parte de un mochuelo jamás perdido en aquel inhóspito invierno. Escuchaba unas ligeras campanillas, allá o acullá, tal vez producto de la imaginación en aquel magnífico sueño. Tan sólo una fina camisa me cubría, mas tan sólo sentía fresco; algunas motas de seca nieve en mi rostro se revolvían, mas jamás sentí dolor ni entumecimiento en la nariz o en mi cuerpo.

Un último cántico de la remota rapaz de antaño hizo abrir mis ojos, descubriendo aquel hermoso manto blanco y azul que cubría aquel oscuro y sombrío páramo; descubriendo los retorcidos troncos de los árboles, ondulados por el viento; el lobo que antes escuchaba discurrir y que atentamente me observaba, cual siervo al amo, dejó escapar una tierna mirada infantil justo antes de desaparecer, cual fantasma errante, mas sin transmitir jamás miedo.

Levanté el rostro hacia arriba, hallando entre las nubes una tímida silueta, blanca y hermosa, vestida con blancas sedas; mostrando únicamente su mirada que embelesa… Luna la llaman; toda una auténtica doncella.

Escuché nuevamente aquellas extrañas campanillas, cual crótalos dorados convertidos en lucecitas graciosas, que luchaban contra la niebla. Cuán hermosas parecían en la distancia aquellas luces que distraídas se acercaban, diminutas y traviesas. Mi respiración se aceleraba; pese a estar tumbado, mi mano, una vez salvada la distancia, trataba de jugar con ellas. Algunas me hacían leves cosquillas, entrando por la manga de la camisa y escapando por el cuello, posándose luego en mis mejillas y calentándolas cual caldera, como si todo fuera un juego; otras simplemente bailaban alrededor del codo, describiendo rápidos giros y apartándose rápidamente hasta las piernas, regresando de nuevo.

Mas ¿Cuál era su naturaleza? Sin dudar, tomé suavemente con mis dedos una de aquellas lucecillas, similares a una gota de agua encendida y la acerqué a la vista, mostrándome ella las llamas de un intenso infierno. De pronto aquella gota de luz creció ante mi vista, empapando toda la camisa para finalmente envolverme y observar bien de cerca el voraz incendio que todo absorbía, la consumía y me abrasaba sin remedio.

¡Atrás! ¡Atrás voraces llamas, no maltraten mi cuerpo! ¡Atrás, realidad oportunista, que me tratas cual juguete viejo, ajado por tus caprichos y abandonado en el desconsuelo!

Abandonada toda esperanza, abdicando ante el poder del fuego griego, pude observar la semilla y la salida de aquel temible paradero: danzando airosa en mitad de todo el tormento, una brillante y azulada gota de agua fría vino a acercarse, ofreciéndome consuelo. Tiempo era para una nueva inmersión; para entregarme a la fantasía y la calma del mundo interior; de escapar de las llamas, convertidas únicamente en esferas, agitadas e inofensivas; danzantes y perdidas en el frío más plácido y conservador, lejos de la árida realidad, cruel y yerma.

Daniel Villanueva
16/09/11